UN ARGENTINO EN LA FIESTA DE LOS 75 AñOS DE ABARTH

Se celebró en el autódromo de Mallory Park de Inglaterra y reunió a 800 Escorpiones. Escribe Julian Bertocchi.

Texto y fotos de Julian Bertocchi

Desde Mallory Park (Inglaterra) - El pasado 9 de junio tuve el honor de ser invitado y poder participar del evento que se llevó a cabo para la celebración de los 75 años de la marca Abarth. Siendo fiel a la deportividad y pasión que contiene la marca, y con el apoyo de Abarth Reino Unido, clubes de usuarios y distintos sponsors, se eligió el autódromo de Mallory Park, ubicado en el corazón de Inglaterra para desplegar la fiesta de la marca del Escorpión. Cabe destacar que luego de Italia, Gran Bretaña es uno de los bastiones clave de la marca Abarth por la cantidad de unidades y adeptos que posee.

El evento contó con la presencia de más de 800 autos, entre los cuales se destacaron entre otros, los históricos: Abarth 850 TC, Abarth 750 Zagato, Fiat 500 Abarth Evo, etcétera. Las ediciones limitadas de las gamas actuales: Tributo Maserati, Biposto, Tributo Ferrari, Rivale, la gama roadster con los Abarth 124 GT, 124 Spider, los Racing Spec Assetto Corse y muchos ejemplares de 500, 595 y 695, tanto originales del estilo “purista”, como asimismo con modificaciones tanto en prestaciones mecánicas, como estéticas. Tengamos en cuenta que la gama 500 Abarth es de las más personalizables que existen, por su gran mercado de piezas aftermarket y distintos surtidos en customizaciones, tanto para el mercado europeo, como el japonés y el americano.

En un sector aledaño se expusieron todos los autos de la gama eléctrica actual. En el evento tuvo lugar la presentación del último modelo de la marca con motor a combustión, el Abarth 695 75 Anniversario, siendo el vehículo expuesto, el único hasta el momento en el Reino Unido, y la última versión en fabricarse con motor a combustión. El auto en sí no dista en mucho al último restyling que tuvo el modelo en el año 2017, sino más bien consta de un maquillaje con esquemas de colores, emblemas y variaciones estéticas en general.

A todo esto, se le sumó un track day para los que quisieran probar sus vehículos en pista, con la capacitación pertinente, como también la posibilidad de ir como pasajeros en varios vehículos designados, con el fin de brindarle y acercarle a la comunidad del evento, las sensaciones que se encuentran dentro de un vehículo en circuito.

Ante la gran convocatoria de vehículos, se tuvo que optar en repartirlos en distintos sectores dentro del predio del autódromo, por lo cual a veces se dificultaba captar en cada auto, cada uno de los detalles que poseían, cosa que -para gente fanática como uno- hubiese querido tener más días de exposición para lograr exprimir todo. Sin embargo, y más allá del frio y del viento (bendito clima inglés), fue una experiencia muy emotiva y gratificante formar parte de una misma pasión. Como uno notaba que pese a tener distintas nacionalidades, idiomas, realidades económicas y hasta incluso “invertidas” posiciones de la butaca del conductor, se lograr llegar a una meta en común de ser parte de una marca que ya tiene 75 años, y que pese a sus años sigue manteniendo encendida la llama fierrera en cada uno de los usuarios que elegimos tener un vehículo de la marca.

Lamentablemente, la realidad “ambientalista”, y tras la muerte de Sergio Marchionne y de mi amigo Ruben Wainberg (leer despedida), dos grandes pilares, fanáticos y adeptos de Abarth, la marca está sufriendo una transformación eléctrica que como se puede ver en el volumen de ventas europeo no le está rindiendo frutos. Desde mi punto de vista, como el de muchos usuarios de la marca, Stellantis pecó en saltar etapas queriendo imponer el auto eléctrico por fuera de versiones hibridas, lo cual para el “ambiente fierrero” es un sacrilegio. Sin mencionar el tema costos. Basta con ver las publicidades de la gama eléctrica Abarth, para notar que el auto ya no está dirigido a sectores “tuerca”. Lo mismo pasa en nuestras latitudes con los modelos Mercosur, tanto de Pulse, como de Fastback, que por más que sean productos buenos, lamentablemente tienen características que distan de merecer la marca del Escorpión en sus emblemas. En fin, la esperanza es lo último que se pierde, pero no podemos omitir la frase de que "todo tiempo pasado fue mejor".

Al caer el sol se realizaron distintos sorteos entre los autos que participaron, como también menciones y reconocimientos para distintos usuarios y sus vehículos. Luego, el broche de oro para el cierre del evento fue ubicar en pista a casi todos los autos que participaron y hacerlos girar varias vueltas al circuito de manera simbólica y obviamente para las fotos pertinentes. De más está decir que justamente esas imágenes son las que más relación tienen con la marca del Escorpión que tiene sus orígenes en las carreras.

J.B.

* Julián Bertocchi es propietario del Abarth "Escorpión Verde" (ver nota)

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